No es una cuestión de gusto
Una barandilla es el único elemento de una casa cuyo trabajo es que alguien no se caiga. Por eso lo que mide no lo decide el diseño: lo fija el Código Técnico de la Edificación, en el documento de seguridad de utilización.
Lo contamos porque es la duda que más nos llega antes de encargar, y porque una barandilla que no cumple hay que rehacerla entera. Medirlo antes sale gratis.
Las tres medidas que importan
Dónde se falla casi siempre
En tres sitios, y los tres se arreglan pensándolos antes de cortar hierro.
El primero, la franja escalable. Un travesaño horizontal a media altura es un escalón para un crío de tres años, por mucho que arriba haya 110 cm.
El segundo, el suelo que sube. Si luego se pone una tarima, una grava o un pavimento nuevo sobre la terraza, la barandilla baja lo que sube el suelo. Se han quedado barandillas en 82 cm por poner un porcelánico encima.
Y el tercero, el anclaje. Una barandilla tiene que aguantar un empujón lateral, y eso no lo aguanta la pletina: lo aguanta cómo está cogida al forjado. Anclarla al canto de una baldosa es lo mismo que no anclarla.
Preguntas sobre barandillas
¿Y si mi barandilla es antigua y no cumple?
Lo construido en su día con la norma de entonces no hay que rehacerlo porque sí. Pero en cuanto se toca la terraza o se cambia la barandilla, lo nuevo se hace con la norma de ahora.
¿Puedo poner vidrio en vez de barrotes?
Sí, y se ve muy bien. Tiene que ser vidrio laminado de seguridad y con su cálculo: un vidrio de escaparate en una terraza es un accidente esperando.
¿Cuánto tarda una barandilla a medida?
Depende de la cola del taller y del acabado. Lo que sí podemos decirte al ver las medidas es una fecha concreta, no un tal vez.
¿Vais a medir vosotros?
Sí, y conviene. Un hueco que parece recto casi nunca lo es, y dos centímetros de diferencia entre un lado y otro se ven desde la calle.