Una reja se arranca por donde está cogida
El barrote casi nunca es el problema. Lo que falla es el anclaje.
Una reja atornillada a tacos sobre el revestimiento se quita con una palanca y poco más. Una reja recibida en el hueco, con las patillas metidas en la fábrica y selladas, hay que llevarse media pared con ella. Cuesta un poco más y es la diferencia entre una reja y un adorno.
Cuando pidas presupuesto, pregunta siempre cómo se ancla. Si la respuesta es con tornillos y tacos, sabes lo que te están vendiendo.
Lo que conviene decidir
El permiso, que se olvida siempre
Una reja se ve desde la calle, así que afecta a la fachada, y la fachada es elemento común. En un piso o en un adosado con comunidad, lo correcto es pedirlo antes: muchas comunidades tienen un modelo y un color aprobados para que no acabe cada ventana de una manera.
En algunos municipios además hace falta comunicarlo al ayuntamiento como obra menor. Es un trámite barato, pero hacerlo después de tener la reja puesta ya no es un trámite: es un problema.
Una llamada a tu administrador antes de encargar te ahorra desmontarla.
Preguntas sobre rejas
¿Las rejas ballesta valen para seguridad?
Para disuadir a la vista, algo. Para aguantar una palanca, poco: la gracia de la ballesta es que se recoge, y lo que se recoge tiene articulaciones. Si lo que buscas es seguridad de verdad, reja fija o abatible con cerradura.
¿Se pueden hacer con un diseño concreto?
Sí, se fabrican a medida en el taller. Si tienes una foto o un dibujo, con eso basta para empezar.
¿Quitan mucha luz?
Menos de lo que parece. Lo que más quita es el despiece cargado; con barrote fino y bien repartido apenas se nota desde dentro.
¿Hacéis también la de la puerta del patio o la cancela?
Sí, es lo mismo que hacemos: cancelas, puertas de paso y de vehículos, con motor si hace falta.