Qué es una pérgola bioclimática
Una pérgola bioclimática es una pérgola de aluminio cuya cubierta no es fija: está hecha de lamas que giran sobre su eje. Abiertas, dejan pasar el sol y el aire; cerradas, encajan unas con otras y forman un techo que no deja pasar la lluvia, que se recoge por un canal y baja por dentro de los pilares. El giro lo hace un motor con mando a distancia, y algunas llevan sensores que cierran las lamas solas cuando empieza a llover o las abren si hace mucho viento.
Es un producto de fábrica, no de taller: lo que hace el instalador es replantearla, anclarla y dejarla funcionando. En Cerrajería Artesanal fabricamos pérgolas y porches con estructura de acero en nuestro taller de Algete, y montamos también pérgolas de fábrica, entre ellas bioclimáticas. Esta entrada es para quien está entre las dos opciones o ya ha decidido una bioclimática y quiere saber qué le va a pedir la terraza.
Bioclimática o pérgola de acero con cubierta fija: qué cambia
Lo que pide el sitio: suelo, fachada y corriente
Una pérgola bioclimática pesa y, con las lamas cerradas, hace de vela con el viento. Por eso lo primero no es el modelo, es dónde se va a anclar. Si va sobre una terraza, hay que saber qué hay bajo el pavimento: un forjado admite anclajes químicos o mecánicos en los puntos de los pilares; una terraza sobre tierra o sobre un suelo flotante necesita zapatas de hormigón. Si va en un jardín, siempre zapatas.
Si va adosada, un lado se cuelga de la fachada con un perfil que reparte la carga. Hay que mirar de qué está hecha esa pared, si hay aislamiento por fuera que impida llegar al muro y por dónde pasan las bajantes. Lo que no conviene es colgar una pérgola de un cerramiento ligero o de una fachada ventilada sin saber qué hay detrás.
El motor de las lamas necesita corriente: una línea desde el cuadro de la casa hasta el pilar donde va la caja de conexiones, enterrada o por el interior del perfil. Y el agua que recogen las lamas sale por los pilares, así que hay que decidir a dónde va: a un sumidero, a un canalón o a una arqueta, no al pie del pilar.
Cómo se monta una pérgola bioclimática
- 1Visita y replanteoMedimos la terraza, miramos el suelo y la fachada, y marcamos dónde van los pilares y el desagüe. De aquí sale si hace falta zapata, anclaje químico o un perfil en la pared.
- 2AnclajesSe hacen las zapatas o se fijan las placas de anclaje y el perfil de fachada. Es el paso que decide que la pérgola no se mueva con el viento, y el que no se ve cuando está terminada.
- 3EstructuraSe levantan los pilares y las vigas, se nivelan y se aploman. Una pérgola fuera de nivel no cierra las lamas del todo y gotea por donde no debe.
- 4Lamas, motor y desagüeSe montan las lamas en su eje, se conecta el motor y se comprueba que el agua sale por donde se ha previsto.
- 5Ajuste y pruebaSe regulan los finales de carrera para que las lamas cierren, se prueban el mando y los sensores y te explicamos cómo funciona.
Permisos: cuándo hay que avisar al ayuntamiento o a la comunidad
Una pérgola, bioclimática o de acero, es una construcción, y la mayoría de los ayuntamientos la tratan como obra menor: hace falta una declaración responsable o una comunicación previa, y en algunos casos licencia. Lo que se exige y la superficie que se puede cubrir dependen de cada municipio, así que conviene preguntar antes de encargar nada.
En una vivienda unifamiliar es cosa del propietario. En un ático, en una terraza de un piso o en una zona común, entra la comunidad: la pérgola cambia la fachada y los estatutos suelen pedir autorización de la junta. Si vas a trabajar fuera de la Comunidad de Madrid, en Guadalajara, Azuqueca o El Casar la tramitación es parecida pero con sus propias ordenanzas.
La gestión del permiso la haces tú o quien lleve tu obra; en la visita te decimos qué suele pedirse en casos parecidos.
Cuándo compensa una bioclimática y cuándo una pérgola de acero
La bioclimática compensa en una terraza que se usa mucho y a horas distintas: el comedor de fuera, la terraza de un ático, el patio de un bar. Ahí regular la sombra y cerrar cuando llueve se agradece cada día, y el aluminio sin mantenimiento también.
La pérgola de acero compensa cuando la forma manda: una terraza en L, una fachada con huecos que esquivar, un porche de entrada que tiene que ir a juego con la cancela y las rejas, o un vano grande que una bioclimática no salva sin pilares en medio. También cuando se quiere una cubierta concreta, de teja, de panel o de cañizo, o cuando el presupuesto va más justo.
No son excluyentes: una estructura de acero a medida en el porche y una bioclimática en la zona donde se come es una combinación habitual. Lo que no conviene es elegir por catálogo sin haber mirado antes el suelo y la fachada: eso es lo que luego encarece la obra.
Preguntas sobre pérgolas bioclimáticas
¿Una pérgola bioclimática es estanca del todo?
Con las lamas cerradas y la pérgola bien nivelada, el agua corre hasta el canal y baja por los pilares. Con viento fuerte o lluvia muy inclinada puede entrar algo por los laterales, porque es un techo, no un cerramiento; para eso existen los cierres laterales.
¿Se puede montar una bioclimática en la terraza de un ático?
Depende de lo que admita la cubierta y de dónde se pueda anclar sin dañar la impermeabilización. Hace falta mirarlo antes y, casi siempre, el permiso de la comunidad.
¿Montáis la pérgola que ya he comprado?
Sí. Montamos pérgolas de fábrica, bioclimáticas incluidas, y nos ocupamos de los anclajes, la nivelación y la puesta en marcha. Si hay que hacer zapatas o un perfil de fachada, también.
¿Qué mantenimiento tiene?
Limpiar las lamas y el canal de hojas y polvo un par de veces al año, comprobar que el desagüe no se tapona y revisar las juntas.
Pide que vayamos a ver tu terraza
Si estás entre una bioclimática y una pérgola de acero, o ya la tienes elegida y quieres saber qué le pide tu terraza, mándanos unas fotos del sitio con las medidas aproximadas. Si hace falta, vamos a medir.
Llámanos al 624 156 603, de lunes a viernes de 8:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00, o los sábados de 9:00 a 14:00, o escríbenos desde contacto.